jueves, 10 de noviembre de 2011

Nostalgia

La nostalgia o la añoranza siempre se ha relacionado (o casi siempre) con la tristeza. Con el sentimiento de pena o melancolía que siente una persona al recordar una vivencia pasada, una persona o simplemente, algo que ha dejado atrás pero que su rastro sigue latente.

Para mi no es solo tristeza, es recordar, mientras se me eriza el bello y el lagrimal enciende el intermitente,  momentos en los que he sido tan feliz que realmente me produce un destello de confusión  pensar que no los volveré a repetir.

Sigo con el imperativo de que sentir dolor, añoranza, tristeza, alegría o cualquier sentimiento, siempre es símbolo de estar vivo, de que no te hundes en la espuma de los días y te dejas llevar por el pesimismo, la crudeza y insensatez de un mundo que se está carcomiendo a él mismo.




miércoles, 2 de noviembre de 2011

Estética Musical


“¡Qué cosa sublime no es la música, tan sublime como profundo e inescrutable es su misterio! ¿No vive acaso en el espíritu mismo del hombre? […] ¿No lo colma de dulcísimas imágenes oníricas, arrastrándolo a una vida diferente, luminosa, ultraterrena, donde el hombre encuentra refugio de las deprimentes penas de este mundo? […] Sí: una fuerza divina lo invade entonces. Y quien se abandona con infantil pureza de sentimientos a las solicitudes de la fantasía, aprende a hablar el lenguaje del romántico, mundo sin explorar de los espíritus, y evoca inconscientemente (como el aprendiz de brujo cuando lee en voz alta en el libro mágico del maestro) hileras de ángeles y de demonios maravillosos, que se mueven alrededor del mundo como aéreos séquitos de danzantes, suscitando una palpitación de infinita nostalgia que nadie alcanza a percibir”.

E.T.A HOFFMAN (1766-1822)

¿Y para mí?







viernes, 28 de octubre de 2011

Humo

Llevaba demasiado tiempo sin sentirme así. Ya lo echaba de menos. Sentirse una maldita montaña rusa, pensar que puedes quedarte colgada en cualquier curva, en cualquier desliz y zas! Se acabó lo que se daba. 


Puede parecer que me guste el sufrimiento, pero a veces, es una forma de darte cuenta que estás realmente viva, que puedes darte cuenta de todos los alfileres que te clava poquito a poco la vida y esgrimir en un pequeños suspiros tu dolor a la vez que sonríes de una manera alborozada, casi sin darte cuenta. Esta sensación me ha acompañado desde hace años y uno le coge cariño a sus imperfecciones y a sus congojas. 



¿Qué contrariedad, verdad? That's life.


sábado, 1 de octubre de 2011

A punto de abandonar suelo irlandés


Siempre es triste marcharse de los sitios. Pero lo es más aún cuando tienes que vaciar todo aquello que habías ocupado tú. Es desolador ver como aquel espacio que ha sido tuyo durante tres semanas ahora vuelve a ser anodino, indiferente. Respiras hondo y con una sonrisa lacónica tratas de ser fuerte y no dejarte llevar por el momento. Entonces, al ver ese vacío, te das cuenta de cómo el sentido de la libertad, el encuentro con uno mismo y la generosidad anulan todo lo demás.


Es el momento de pensar en el éxtasis de la felicidad y cogerlo con mucho apremio, no sea que tarde en volver aparecer. 


La canción con la que despedíamos Dublín en el taxi. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Coming in from the Cold


Una ciudad donde sus calles frías y su susurro helado se te meten en las entrañas y te obligan a entrar siempre a algún lugar. Es en el interior de los pubs de Dublín donde se halla el calor de la ciudad, el hervor y la intensidad de la ciudad del viento y la lluvia. El sonido de una acústica o una eléctrica hacen vibrar el frío vaho que penetra en los ventanales. Y día tras días, te das cuenta que esta ciudad te abraza con cada lugar nuevo que conoces, te hipnotiza con su arquitectura y te magnetiza con el cálido ambiente dentro de los locales.


lunes, 12 de septiembre de 2011

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Que difícils som les persones. Som realment incomprensibles.  Som una estúpida caixa de sorpreses, mai tindràs res del tot cert. És sorprenent com passes d’una alegria desmesurada a una tristesa que ensorra tots els teus anhels. I què difícil és entendre allò que se’n diu l’amor i la passió, per què fins i tot les coses més pures, més reals, desapareixen de cop, deixen d’existir. I no hi ha marxa enrere. Amb la incertesa enguixada al cor, amb un peu a l’abisme i l’altre a l’esperança.


Des de Dublín.  







miércoles, 31 de agosto de 2011

Crítica literaria "El extranjero" (Albert Camus)


Cuando la indiferencia se mezcla con la desdicha

La obra El extranjero es la primera escrita por Albert Camus (1913-1960) en 1942. Su obra, caracterizada por un estilo vigoroso y conciso, refleja la philosophie de l'absurde, la sensación de alienación y desencanto junto a la afirmación de las cualidades positivas de la dignidad y la fraternidad humana. La obra de Camus, muestra una guía moral e intelectual de una generación llegada a la madurez rodeada de ruinas, frustración y desencanto de una Europa de posguerra.

El extranjero de Albert Camus trata sobre la vida de un hombre vacío, sin valores, con el corazón de cartón. Todo gira a su alrededor con una amplia escala cromática, mientras él, se siente fuera de toda esa espiral porque la encuentra absurda. El anuncio de la muerte de su madre le hace partir hacia el asilo de ancianos en el que se encontraba y acudir a su entierro. No llora, no siente nada, todo es un mero trámite, como la vida misma. Al volver a su ciudad, Argel, pasa el día con Marie e incluso mantienen sexo, como si nada hubiera ocurrido, haciendo así su existencia aún más ruin. Una serie de acontecimientos le hacen cometer un crimen del que más adelante será enjuiciado y condenado. De nuevo, la muerte se le presenta como un mero pasatiempo. En el juicio y en su posterior condena se suman una serie de argumentos inútiles y superfluos, como la vida misma del protagonista, hasta llegar el punto en que su propia vida, acaba siendo la razón de su ejecución.

El libro parte de una base descriptiva muy correcta y amena, escrita en primera persona por el protagonista, Meursault. Una narración que te hace sentir su odio y repugnancia hacia las personas, a todo lo que gira a su alrededor. Empieza siendo floja e incluso, demasiado trivial, pero como la mayoría de veces sucede, al llegar al final encuentras el clímax: el momento antes de su ejecución. Inclusive, momentos antes de ser ejecutado en la guillotina el protagonista sigue mostrándose impasible ante tal desdicha. Es en ese momento donde florece la narración más profunda y muestra algún tipo de sentimiento: el miedo. Un recelo a la muerte que todo humano deberá sentir ante la inminencia de su fin. De esta manera, es este vuelco narrativo lo que verdaderamente subleva el libro.

El extranjero no es una historia cerrada. Tiene múltiples lecturas, como la mayoría de libros, pero en este caso, la efeméride del libro no es su condena, sino cómo siente la desdicha el protagonista, cómo hasta el final no deja entrever algún tipo de sentimiento. Aún así, ruin. Meursault, un personaje creado en los albores de los años 40 puede ser impecablemente transportado a la sociedad actual, al día a día de muchas personas que viven colgadas de un hilo, más muertas que vivas, pues se les ha disecado el torrente de valores, sentimientos y anhelos. Se trata del retrato de un hombre que se siente un “extranjero” en su propia vida.